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El reconocido buzo profesional pehuajense Néstor Castro recibió un emotivo homenaje y distinción por parte de los Bomberos de Carhué y de su comunidad, en conmemoración de los históricos operativos de rescate subacuático que lideró en la década del noventa.

Castro fue recordado por su labor tras la devastadora inundación de 1985 en Villa Epecuén, donde años después logró recuperar de las profundidades dos piezas emblemáticas de gran valor patrimonial y sentimental para la comunidad: la histórica campana de la iglesia del pueblo y una imponente escultura de un ángel en mármol de Carrara perteneciente al cementerio inundado. El agasajo incluyó además un emotivo reencuentro con los descendientes de la familia a la que pertenecía dicha bóveda.

Para repasar los detalles y emociones de este homenaje, revivir aquellos complejos trabajos de rescate y conversar sobre sus actuales capacitaciones a bomberos y brigadistas de toda la región, en la mañana de la 100.5 dialogamos con Néstor Castro.

Castro explicó que: “Yo estuve muchos años capacitando a los Bomberos de Carhué, más allá de haber estado en el momento de la inundación, que si bien no hubo desgracias con víctimas fatales, sí provocó mucho desastre. Este fin de semana se festejaron los 35 años del reflotamiento de la Campana de la Capilla de Epecuén. La verdad que fue un momento bárbaro. Está actualmente en la Iglesia de Carhué, la cargaron en una camioneta y fuimos todos en caravana hacia el lugar donde estaba la capilla. Hoy, lógicamente, no hay nada, solo escombros. Además, el hombre que la restauró y la acomodó, que fue bombero, la hizo sonar con 35 campanadas”.

“Además, también se recordó el rescate de la escultura del Ángel que estaba en una bóveda del cementerio de Epecuén. De eso se están cumpliendo 31 años. En su momento fue un trabajo muy difícil por la dimensión y el peso que tenía. Después de bucear la encontramos y ahí nos dimos cuenta de que se habían equivocado con el peso, era muy grande. El Ángel pertenecía a una familia que lo había traído desde Italia. Pero con paciencia y todo un día de trabajo logramos sacarlo del agua. Fue muy lindo reencontrarme con tanta gente y con los buzos que en su momento vinieron de Buenos Aires. Pero luego me dieron una gran sorpresa, me vino a saludar un hombre de más de 90 años, cuyo padre era quien había traído el Ángel desde Italia. Fue una gran alegría, el hombre se emocionó mucho, yo no conocía a la familia”, contó Castro.

“Después me contaron que hoy en día las chicas, cuando cumplen 15 años, van a sacarse fotos allí o cuando hay algún casamiento en la ciudad. Es una figura hermosa, eso me hace pensar que el trabajo valió la pena. Yo también estuve en el lugar de donde lo sacamos, hoy está seco y solo hay escombros; en aquel momento había 4 metros de profundidad. Fue mucho trabajo porque estaba echada la escultura y a su vez el mármol de Carrara es el más blando y se rompe enseguida. Hoy está perfecta, los Bomberos de Carhué la han arreglado y la tienen en un paseo en el exterior del cuartel”, agregó Castro, quien rememoró precisos detalles de aquel complejo operativo de rescate.

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