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En la mañana de Del Sol mantuvimos una charla atrapante con Fabián Andrade, un pehuajense que hace ya mucho tiempo decidió armar las valijas y emprender un camino único. Con el espíritu inquieto de quien no le teme a los desafíos, su travesía comenzó con una primera escala en la provincia de Mendoza, un paso previo a dar el gran salto continental hacia los Estados Unidos.

Teniendo a la ciudad de Orlando como su destino inicial en suelo norteamericano, el esfuerzo en aquella primera etapa fue absoluto. Fabián trabajó de todo lo que estuvo a su alcance para construir un sustento económico firme y una base sólida que le permitiera afincarse, adaptarse a una nueva cultura y proyectar su futuro en el exterior.

Los años de sacrificio dieron sus frutos y hoy su realidad laboral es sumamente exitosa y singular. Actualmente se encuentra radicado en la ciudad de Irving, en el estado de Texas, donde se desempeña en el rubro de la venta de casas rodantes, un mercado que le ha permitido consolidarse profesionalmente y alcanzar una gran estabilidad.

Pero más allá de su presente laboral, Andrade mantiene intacta su alma de aventurero y su profunda conexión con sus raíces latinoamericanas. Lejos de conformarse con la comodidad, utiliza su tiempo para recorrer distintos puntos del planeta y, de manera muy especial, Sudamérica, una región que explora con fascinación a bordo de su camioneta.

A pesar de todo este extenso camino recorrido, Fabián no olvida jamás sus orígenes. De hecho, en medio de su travesía en camioneta por el continente, se hizo un espacio para volver a Pehuajó, donde protagonizó un emotivo reencuentro con amigos de toda la vida, gente conocida y los familiares que aún conserva en la ciudad.

Sin embargo, el capítulo más conmovedor de su historia actual no está ligado al turismo, sino a la empatía. Movilizado por una profunda vocación humana, Fabián creó una fundación solidaria con la que asiste activamente a una comunidad de pueblos originarios ubicada en el norte de Colombia, transformando su espíritu viajero en ayuda directa.

En una detallada charla, el pehuajense revivió los pormenores de esta gran obra social que encabeza. Su historia demuestra cómo aquel joven que partió de Pehuajó logró transformar su éxito personal en un puente de solidaridad, dejando en claro que la distancia geográfica jamás es un obstáculo para el compromiso social.

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