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La profunda crisis que afecta a diversos sectores del comercio local golpea también con particular dureza a la industria del pan. El aumento sostenido en los insumos básicos, la suba de las tarifas de servicios, los alquileres y los altos gastos fijos conforman un escenario complejo para los establecimientos del rubro, que sufren además una marcada caída en las ventas.

En este contexto, la imposibilidad de trasladar la totalidad de los costos al precio final agrava aún más la situación de rentabilidad y pone en riesgo la continuidad de muchos comercios, en un panorama general donde se registra un preocupante cierre de locales. Para analizar en detalle esta coyuntura y entender cómo impacta la realidad económica actual en el trabajo cotidiano de las panaderías, dialogamos en la mañana de la 100.5 con Javier Sauco, propietario de Panadería La Esperanza y referente del sector.

Sauco expresó: “La situación sigue igual o se va agravando cada vez más. Nos toca lucharla y bastante. Los insumos no dejan de aumentar, nosotros desde hace 20 meses tenemos aumentos en luz, gas y siempre vamos atrás de la zanahoria. Nunca podemos poner los precios al nivel que tendrían que estar porque no hay consumo, no se vende, la plata no alcanza. El panadero fue achicando su ganancia, pero estamos llegando a un punto en donde la ganancia es mínima y se pone bravo cuando tenés que mantener una estructura y toda la parte laboral.”

“Nosotros a la macro no la vemos, nos preocupamos del día a día, del bolsillo de la gente y eso es lo que vemos. El tema de la inflación siempre digo que es una mentira porque las cosas no paran de aumentar y pasa con todos los productos. No hay consumo porque no hay dinero en la calle y a la gente no le alcanza. No es algo solamente en la panadería, es en todos los rubros. Lo hablás con gente de distintos sectores y todos dicen lo mismo. Los salarios quedaron lejísimos de lo que es el costo de vida y eso que nosotros estamos en un rubro en el que todavía nos podemos mantener.”

“Entre el bajón de consumo por lo económico y la gente que deja de consumir por salud, creo que hay un 30-40% de producción menos que hace dos o tres años. Es mucho y se trata de algo de primera necesidad. La plata no alcanza, hoy comprar facturas, sándwiches de miga o una torta es un lujo. La gente va a la prioridad, que es el pan, y compra lo necesario. Yo hace dos años pagaba un recibo de luz de $200.000 y ahora pagué $2.100.000. En ese parámetro, el aumento fue del 1000% y nunca nosotros aumentamos un 1000% el valor del pan, además de que nos bajó el consumo en un 30-40%. Hoy el kilo se está vendiendo en promedio a $3.500 y no lo queremos aumentar más por miedo, porque no hay ventas. El pan estuvo un año con el precio sin aumentar, todos tenemos el miedo de subirlo.”

“Ojalá algún día quienes tienen que encargarse del tema se acuerden de los laburantes, porque parece que siempre se olvidan de los que trabajamos todos los días, los que estamos poniendo el lomo. No se trata de colores o preferencias, es la realidad que no se puede tapar con la mano”, concluyó Sauco.

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