Kicillof y una jugada en el PJ bonaerense que empieza a marcar pulso hacia el 2027
El gobernador de la provincia de Bu...
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof empieza a mover una de las piezas más sensibles de su proyecto político: el Partido Justicialista bonaerense. Después de varias semanas de incertidumbre, el mandatario bonaerense y presidente del Partido Justicialista provincial convocará al consejo partidario en una reunión clave para poner en marcha la nueva estructura y empezar a ordenar el tablero del peronismo en la Provincia.
La cita, prevista para después del 20 de abril, no será una simple formalidad. Según trascendió, allí comenzará a definirse quién ocupará cada una de las secretarías del partido, en un esquema donde conviven dirigentes alineados con Kicillof y con Máximo Kirchner, tras el reparto paritario acordado en la renovación de autoridades.
En la gobernación entienden que ya no alcanza con haber ganado la conducción formal del PJ: ahora hay que hacerlo funcionar. El objetivo es que el partido vuelva a tener presencia, actividad y volumen político en una Provincia donde el peronismo sigue siendo la principal fuerza opositora a Javier Milei, pero también un espacio atravesado por tensiones internas no resueltas.
Uno de los puntos que todavía está en evaluación es el formato del encuentro. Además de los miembros del consejo, cerca del gobernador analizan sumar a los 135 presidentes de los PJ locales, incluidos los que surgieron de las internas disputadas en marzo en 16 distritos, una instancia que dejó al kicillofismo fortalecido en varios territorios sensibles.
La reunión también tendrá una lectura estratégica de mediano plazo. En el entorno del mandatario ya nadie esconde que la construcción partidaria forma parte del camino presidencial hacia 2027, donde Kicillof busca proyectarse más allá de Buenos Aires mientras intenta consolidar una identidad propia dentro del peronismo. El control del PJ aparece, en ese sentido, como una herramienta central de poder.
Dentro de ese esquema, la figura de Verónica Magario asoma como una de las claves del funcionamiento diario. La vicegobernadora quedó posicionada como una de las dirigentes de mayor confianza del gobernador dentro del armado partidario, en una lógica de conducción compartida que busca combinar gestión, territorio y contención interna.
Otro de los nombres que empieza a tomar forma en la nueva arquitectura es el de Julio Alak. El intendente de La Plata ya fue mencionado para ocupar un rol ligado a la formación política, una de las patas que Kicillof pretende fortalecer para darle al PJ una impronta más activa y militante en medio de la disputa ideológica con el oficialismo nacional.
Mientras tanto, el gobernador también se mueve por fuera de la estructura partidaria clásica. En los últimos días mantuvo reuniones con referentes como Emilio Monzó y Nicolás Massot, que pese a pertenecer a "cosas distintas", en gestos alimentan la idea de un armado más amplio y dialoguista, pensado no solo para la Provincia sino también para una eventual construcción nacional hacia las presidenciales del 2027, donde el presidente Javier Milei querrá renovar su mandato y el peronismo retomar el control.
Con ese telón de fondo, la próxima reunión del PJ bonaerense será mucho más que una foto partidaria. Para Kicillof, se trata de ordenar su base política, mostrar conducción y empezar a aceitar una maquinaria que no solo deberá responder a la coyuntura electoral, sino también sostener una disputa de liderazgo dentro del peronismo en los próximos dos años.
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