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Miguel Pichetto y Emilio Monzó negocian esta semana en la Legislatura bonaerense para reunirse con los senadores de Unión y Libertad, el bloque que integran Carlos Kikuchi, Sergio Vargas y Silvina Ventura. La cita, prevista para este miércoles, se da en medio de una etapa de conversaciones cruzadas dentro de la oposición, donde distintos sectores buscan definir si hay margen para construir un espacio más amplio frente al Gobierno de Javier Milei.

Según dejaron trascender desde el sector de los libertarios dialoguistas, la idea es escuchar el esquema político que Pichetto y Monzó vienen tratando de armar, con un discurso centrado en desarrollo, productividad, defensa de las empresas nacionales y un Estado más eficiente. La señal no es menor: aunque no implica un acuerdo cerrado, sí confirma que el bloque bonaerense está dispuesto a explorar una conversación política más amplia en un momento en que las fronteras opositoras se volvieron bastante más porosas.

El movimiento también tiene peso legislativo en la Provincia. Unión y Libertad ya había mostrado en 2025 una postura propia en debates sensibles en el Senado bonaerense, diferenciándose tanto del oficialismo provincial como de La Libertad Avanza, que lideran Agustín Romo en Diputados y Carlos Curestis en el Senado. En ese tablero, Kikuchi y sus aliados quedaron posicionados como un bloque con margen para negociar y con capacidad de inclinar votaciones ajustadas, algo que explica por qué ahora son observados con atención por otros armadores.

En paralelo, Pichetto viene acelerando desde hace meses la idea de un armado opositor de centro con base peronista, pero abierto a sumar otras terminales. En los últimos días, esa estrategia tomó más volumen después de sus contactos con Cristina Kirchner y de la serie de reuniones que distintos dirigentes mantienen para evaluar una alternativa competitiva hacia 2027. En ese mapa, Monzó aparece como otro de los impulsores de una ingeniería política que apueste a salir de la fragmentación.

Uno de los puntos que sobrevuela todas esas charlas es el futuro de las PASO. En varios sectores opositores crece la idea de que, si el Gobierno nacional intenta avanzar con su eliminación o con cambios de fondo en las reglas electorales, una primaria amplia podría ser la herramienta más ordenadora para resolver liderazgos y candidaturas dentro de una coalición heterogénea. Esa lectura también fue reflejada en las conversaciones recientes entre referentes del peronismo y sectores no alineados con la conducción libertaria.

La reunión en La Plata, entonces, no puede leerse sólo como un gesto hacia tres senadores provinciales. También forma parte de una pulseada más grande sobre cómo pararse frente a Milei: si sostener identidades separadas o empezar a construir un frente con volumen suficiente para disputar poder real. Ese debate cruza al peronismo, a sectores del PRO, al radicalismo y a dirigentes que hace rato vienen tanteando una avenida del medio, aunque ahora con otro diagnóstico sobre la polarización.

En ese contexto, la visita de Pichetto y Monzó a la Legislatura bonaerense también funciona como una foto política. Muestra que la rosca por el 2027 ya empezó, incluso cuando todavía quedan discusiones legislativas y electorales por delante. Y exhibe, además, que los libertarios dialoguistas dejaron de ser un actor periférico para convertirse en una pieza codiciada dentro del reordenamiento opositor.

Por ahora no hay definiciones cerradas ni una mesa común formalizada, pero sí un dato concreto: la oposición empezó a moverse con otra intensidad y a ensayar puentes que hace unos meses parecían improbables. La reunión de este miércoles en la Legislatura bonaerense va en esa dirección y puede convertirse en un nuevo capítulo de la pelea por reagrupar fuerzas ante una escena política cada vez más tensionada.

El trasfondo de todo es que, entre el avance del oficialismo nacional sobre las reglas electorales y la falta de una referencia opositora única, cada encuentro empieza a valer más de lo que parece. Por eso, el cónclave entre Pichetto, Monzó y los senadores de Unión y Libertad no sólo suma ruido político en la Provincia: también alimenta la idea de que, debajo de la superficie, ya se está discutiendo cómo será el frente que intente plantarse frente a Milei en la próxima contienda electoral.