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La discusión por el calendario electoral de 2027 en la provincia de Buenos Aires empezó a escalar y sumó un nuevo capítulo político. Karina Milei salió a rechazar de plano la posibilidad de que el gobernador Axel Kicillof adelante los comicios provinciales y los separe de las elecciones nacionales, una jugada que el oficialismo libertario interpreta como un intento del peronismo de proteger su poder territorial.

Desde el entorno de la secretaria general de la Presidencia sostienen que el objetivo es disputar la provincia con una elección unificada que permita “nacionalizar” la campaña y aprovechar el arrastre de la figura del presidente Javier Milei. En ese esquema, la conducción de La Libertad Avanza considera que una votación el mismo día para cargos provinciales y nacionales ordenaría el escenario político y favorecería la polarización con el peronismo.

Vale recordar que durante el año pasado, el Gobernador bonaerense logró aprobar el desdoblamiento de las elecciones legislativas que se llevaron a cabo en septiembre. Desde su entorno analizan repetir el esquema aplicado en 2025, cuando la Provincia votó en una fecha distinta a la nacional de octubre. Aquella decisión permitió reforzar el peso territorial de los intendentes y desenganchar la discusión provincial de la dinámica política nacional.

La estrategia de Kicillof no solo apunta a blindar el control del territorio bonaerense, sino también a posicionarse de cara a la carrera presidencial de 2027. Un triunfo anticipado en la Provincia podría funcionar como plataforma política para disputar el poder nacional dentro del peronismo y frente al oficialismo libertario.

Frente a ese escenario, el karinismo comenzó a delinear una respuesta política y legislativa. La mesa política de La Libertad Avanza en Buenos Aires trabaja en un proyecto de reforma electoral que incluye la eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y la adopción de la boleta única de papel en el distrito.

La boleta única ya fue incorporada al sistema electoral nacional mediante una reforma aprobada en 2024, que modificó el Código Electoral y estableció ese instrumento para los comicios federales. El sistema reemplaza las tradicionales boletas partidarias y concentra todas las opciones en una sola papeleta, donde el votante marca su preferencia en cada categoría.

Para el oficialismo libertario, replicar ese modelo en la provincia permitiría simplificar la votación y reducir la fragmentación de la oferta electoral. En paralelo, la eliminación de las PASO apunta a ordenar la competencia interna de los partidos y evitar un proceso electoral largo y costoso.

Mientras se discute el sistema electoral, en el espacio libertario ya comenzó el armado territorial. La conducción política cercana a Karina Milei busca consolidar presencia en los 135 municipios bonaerenses con el objetivo de instalar la agenda del Gobierno nacional en la Provincia y preparar el terreno para la campaña de 2027.

En ese proceso, el oficialismo todavía no tiene un candidato definido para disputar la gobernación. En el entorno presidencial aseguran que la prioridad es fortalecer la estructura partidaria y esperar la decisión final del Presidente antes de definir nombres propios para la boleta.

Con el calendario electoral aún abierto, la disputa entre la Casa Rosada y la gobernación bonaerense anticipa una batalla política de alto voltaje. El debate sobre la fecha de votación y el sistema electoral ya se transformó en el primer capítulo de la pelea estratégica rumbo a 2027, donde la Provincia más grande del país volverá a ser el epicentro de la política argentina.