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En la ventosa noche de Olivos, el jefe de Estado no brindó un discurso para los asistentes. Se trató de un agasajo breve. Sonriente y afable fue intercambiando palabras con cada legislador, o grupo de legisladores que se le acercaban para saludarlo hablando de manera individual con cada uno de ellos. Lo mismo con sus ministros o colaboradores.  Leer más