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La interna del peronismo bonaerense vuelve a la escena con fuerza en el Senado provincial, donde está pendiente la elección de autoridades tras el recambio legislativo de diciembre pasado y que pone el foco nuevamente en la discusión entre el gobernador Kicillof y el diputado nacional Kirchner.

La vicepresidencia primera, cargo con alto peso institucional ya que entra en la línea sucesoria de gobierno, continúa sin definición a pocos días de la sesión convocada para el jueves 26 de febrero. Esta demora se produjo en medio de una pulseada política entre el sector alineado con Kicillof y el cristinismo.

Desde el entorno del gobernador bonaerense se insiste en que ese lugar clave de la conducción del Senado debe recaer en una figura de confianza de la gobernación: la senadora Ayelén Durán, representante de la Sexta Sección Electoral y cercana a aliados del mandatario.

Esa postura se vio reforzada en los últimos movimientos internos durante 2025 y en el inicio de 2026, cuando Kicillof selló un acuerdo para presidir el Partido Justicialista (PJ) bonaerense con apoyo del kirchnerismo, aunque ese entendimiento partidario no ha logrado todavía derramar en la Legislatura provincial para destrabar esta puja.

La otra tropa es la del sector identificado con Máximo Kirchner y buena parte de La Cámpora, que respaldan al histórico dirigente Mario Ishii para ocupar la vicepresidencia primera en el recinto.

Según fuentes legislativas provinciales, este apoyo busca sostener una cuota de representación del camporismo en los principales estamentos de poder del peronismo provincial, algo que se potenció tras la sesión preparatoria de diciembre donde no se consensuaron las autoridades por falta de acuerdo entre las tribus internas de la Fuerza Patria bonaerense.

La discusión no es menor: la vicepresidencia primera del Senado está en la línea sucesoria inmediata detrás de la vicegobernadora Verónica Magario, lo que le da un valor estratégico al cargo más allá de lo legislativo. Es por eso que esa silla ha sido objeto de negociación prolongada, con el MDF, Movimiento Derecho al Futuro, espacio formado por Kicillof, y el camporismo intercambiando gestos y presiones para lograr su postulación preferida.

Además de la vicepresidencia, otra pieza relevante en discusión es la jefatura del bloque oficialista en el Senado, otro cargo que aún permanece vacante y que también debe definirse en las próximas sesiones. Las divisiones internas, el cristinismo, el kicillofismo y el sector que responde al exministro de Seguridad Sergio Berni, pugnan por posicionar figuras que expresen sus líneas de poder dentro de la bancada. La falta de consenso evidencia la multiplicidad de intereses dentro del mismo espacio político.

La interna del oficialismo bonaerense se da en un contexto más amplio de reconfiguración política de cara a 2027, donde el liderazgo de Kicillof busca consolidarse tanto dentro del peronismo provincial como en el escenario nacional con giras federales pendientes. Aunque se alcanzó un acuerdo para que Kicillof presida el PJ provincial, las tensiones con el sector camporista siguen latentes y se reflejan en las disputas por repartos de cargos legislativos y estratégicos.

El resultado de estas negociaciones tendrá impacto inmediato en la agenda legislativa de la Provincia de Buenos Aires y también en los equilibrios internos del Unión por la Patria. Con las sesiones preparatorias en puerta y la agenda política caliente, la definición de la vice primera del Senado puede convertirse en otro síntoma del estado de la interna peronista y de las tensiones entre el MDF de Kicillof y el sector de La Cámpora representado por Máximo Kirchner.