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La Cámara de Diputados de la Nación aprobó en la madrugada del viernes el proyecto de reforma laboral impulsado por el Javier Milei, con 135 votos a favor y 115 en contra, tras una maratónica discusión que se prolongó por más de diez horas. La iniciativa, que ya había recibido media sanción en el Senado de la Nación Argentina, sufrió modificaciones durante el debate, por lo que deberá regresar a la Cámara Alta para su sanción definitiva antes de convertirse en ley.

El cambio más significativo que generó la vuelta al Senado fue la eliminación del polémico artículo 44, que proponía recortar el salario durante licencias médicas por enfermedad o accidente no laboral. Esta cláusula había generado rechazos incluso dentro de algunos sectores aliados del oficialismo, lo que obligó a su retiro para facilitar el avance del proyecto.

La aprobación en Diputados se produjo en un ambiente marcado por una huelga general convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y protestas en las inmediaciones del Congreso, que incluyeron enfrentamientos con fuerzas de seguridad y tensiones con manifestantes. A pesar de la movilización sindical, el oficialismo logró reunir el quorum y avanzar con la votación.

El proyecto de “modernización laboral” propone cambios profundos en el régimen laboral argentino, entre ellos la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas diarias mediante un sistema de “banco de horas”, la reducción de cargas patronales y modificaciones en el cálculo de indemnizaciones que buscan abaratar costos para las empresas, además de priorizar acuerdos laborales por empresa sobre los convenios sectoriales.

Desde el Gobierno nacional destacaron la votación como un paso histórico hacia la modernización del mercado laboral argentino, con el objetivo de incentivar el empleo formal y atraer inversiones, según declaraciones de funcionarios y referentes del bloque oficialista tras la sesión.

En contraposición, la oposición y los sindicatos sostuvieron que la reforma implica un retroceso en derechos históricos de los trabajadores y criticaron el tratamiento exprés del proyecto de ley, así como la eliminación de beneficios existentes, señalando que el nuevo marco legal podría debilitar las garantías laborales fundamentales.

La eliminación del artículo 44 no solo retrasó el avance de la norma, sino que reavivó el debate sobre la necesidad de equilibrar las reformas con la protección de los derechos sociales, un punto que será clave en la próxima etapa en el Senado.

El oficialismo ya convocó a un plenario de comisiones en el Senado, donde se espera dictamen para que el proyecto pueda ser tratado con la nueva redacción, en un intento de cerrar el trámite parlamentario antes de la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo.

Con la reforma en camino hacia la sanción definitiva, la política argentina se mantiene en vilo, con un Gobierno decidido a avanzar con sus reformas estructurales y una oposición que insiste en cuestionar la legitimidad y el impacto social de los cambios impulsados bajo el lema de modernización laboral.