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El 13 de febrero, con el estreno de la segunda temporada de En el Barro en Netflix, el nombre de María Becerra volvió a instalarse en redes. La artista, que interpretó a Cleo en la primera entrega, publicó una historia que encendió alarmas: “Te voy a extrañar”. El mensaje, breve pero contundente, sembró dudas sobre su continuidad.

En la primera temporada, Cleo se convirtió en una figura clave por su misterio y tensión dramática, alterando el vínculo entre protagonistas y dejando una trama abierta. La incursión actoral de Becerra sorprendió y amplió su perfil público. En ese contexto, su posible salida no es menor para una ficción que busca consolidarse.

En la historia compartida en Instagram, la cantante agradeció la experiencia y saludó a la producción, gesto que muchos leyeron como despedida definitiva. Otros, en cambio, hablan de una jugada para despistar antes de una eventual tercera temporada. El silencio oficial alimenta la intriga y sostiene la conversación digital.

Más allá de la ficción, el movimiento tiene lectura política en la industria del streaming local. La presencia de figuras masivas como Becerra potencia audiencias y posiciona contenidos argentinos en la región. Su continuidad o no en En el Barro también impacta en esa estrategia, donde cada decisión artística es, a la vez, empresarial.