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La interna de la Unión Cívica Radical bonaerense volvió a escalar en las últimas horas tras una reunión virtual entre el sector que responde a Miguel Fernández y dirigentes vinculados al abadismo, Evolución y el possismo. Según pudo reconstruir CRONOS, el encuentro no arrojó definiciones concretas y la negociación quedó abierta, en medio de cruces por la fecha de la elección interna y la conducción del Comité Provincia.

Trascendió que el abadismo “no ofreció nada” y que la discusión por septiembre, fecha fijada hace tres meses por unanimidad resulta secundaria frente a un debate más profundo sobre integración y rumbo partidario. La conducción que encabeza Maximiliano Abad había impulsado avanzar con el cronograma electoral interno, algo que generó resistencias en otros sectores.

“Discutir la fecha es secundario a discutir la unidad y el rumbo; el verano nubló a ciertos dirigentes vaya a saber por cuál razón”, deslizaron desde el espacio del espacio de Lordén. En ese marco, desde otros sectores cuestionan que se esté “confundiendo a los radicales” cuando la prioridad debería ser "ofrecer respuestas a la sociedad" y ampliar la base de sustentación del partido de cara a 2027, en línea con debates que atraviesan al radicalismo a nivel nacional.

Vale recordar que el Comité de Contingencia radical en Provincia está comandado por Miguel Fernández, que tiene como principal objetivo resolver las nuevas autoridades del partido y convocar a elecciones para saber quién liderará el partido centenario a nivel provincial.

Otro punto de fricción es la acusación de parálisis institucional. Distintas voces sostienen que es “inaudito” afirmar que el Comité Provincia está frenado cuando quienes lo señalan cuentan con mayoría para impulsar actividades. Incluso recuerdan que durante la gestión anterior no eran frecuentes las convocatorias plenarias, en una crítica directa al esquema que supo liderar Maxi Abad.

También hubo reproches hacia sectores como el que lidera Gustavo Posse y dirigentes ligados a Evolución Radical, a quienes acusan de cambiar de postura tras acuerdos por cargos partidarios. “Algunos pasaron del amor al odio después de acordar lugares”, resumieron con ironía en diálogo con CRONOS, al tiempo que advirtieron que se sigue erosionando la institucionalidad del partido.

Respecto del supuesto apuro por adelantar definiciones, desde distintos sectores relativizaron argumentos como el calendario deportivo internacional o la necesidad de ordenar rápido la estructura interna. “Si hay que hablar con todos los comités de distrito, estamos disponibles. Dudamos que esto sea prioridad para quienes no recorren el Interior”, señalaron a CRONOS, dejando entrever una disputa territorial que excede la conducción formal.

Finalmente, el mensaje fue claro: están dispuestos a discutir el futuro del radicalismo y trabajar por la unidad, “pero no a cualquier costo”. Aseguran no temerle a una interna “contra el aparato de algunos distritos” y advierten que no entregarán el partido “a la decisión de dos o tres dirigentes con intereses sectoriales”. La negociación, por ahora, sigue abierta y promete nuevas rondas de diálogo en una UCR bonaerense que aún busca su equilibrio.