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El Partido Justicialista (PJ) bonaerense transita uno de sus momentos más tensos de los últimos años, con negociaciones abiertas por armados de unidad para evitar internas, disputas por cargos clave y la cuenta regresiva hacia las elecciones partidarias que tienen fecha límite para presentación de listas para esta semana y definiciones el 15 de marzo.

En el centro de la escena está la conducción provincial del PJ, que hoy ejerce Máximo Kirchner, pero que podría quedar en manos del gobernador Axel Kicillof o de una lista de unidad consensuada entre sectores. Las negociaciones se encuentran en actividad donde se evalúa punto por punto para no intervenir en la agenda federal del Gobernador.

La contienda no es solo por la presidencia partidaria: también están en juego los 32 consejeros titulares y sus suplentes, que representan a las ocho secciones electorales, y cargos locales en los 135 distritos de la Provincia, lo que define gran parte de la estrategia política para los próximos años.

A pocos días del cierre de listas, el espacio del gobernador bonaerense, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), reunió a intendentes y referentes para consolidar su postura y analizar nombres, entre ellos la posible candidatura de Verónica Magario para presidir el partido.

La gestión de Kicillof enfrenta el desafío de unir a distintos intendentes del Conurbano y del Interior provincial para presentar una lista fuerte, en un contexto donde sectores internos buscan equilibrio entre representación y control político.

Por su parte, Máximo Kirchner declaró estar dispuesto a competir en una interna y afirmó no tener problemas personales con Kicillof, aunque enfatizó que su rol al frente del PJ bonaerense no fue por voluntad propia, sino en respuesta a pedidos de dirigentes.

El líder de La Cámpora fue más allá y, en una jugada que sorprendió a la mesa política, propuso que Kicillof presida el partido como una forma de ordenar la interna y favorecer la unidad, lo que hasta ahora mantiene a todos los sectores expectantes.

A pesar de esa propuesta, aún no hay un acuerdo cerrado: sigue abierta la negociación sobre cómo repartir la conducción del Consejo partidario y la representación en las tres ramas (gremial, mujeres y juventud), un punto clave para las estrategias electorales futuras.

En paralelo, dirigentes como la diputada nacional y ex senadora bonaerenseTeresa García advirtieron sobre el riesgo de armar listas propias desde el kicillofismo antes de lograr consenso, sugiriendo que ese camino podría perjudicar la unidad del espacio.

Dirigentes peronistas también impulsan un abordaje “de abajo hacia arriba” para resolver tensiones distritales antes de definir la cúpula provincial, en busca de evitar fracturas visibles y garantizar un proceso participativo.

La renovación del PJ bonaerense se da en un contexto político más amplio, en el que el peronismo busca consolidarse de cara a las elecciones nacionales de 2027, con Kicillof consolidado como una figura clave para disputarle la presidencia a Milei tras su victoria en septiembre de 2025.

Con el cierre de listas cada vez más cerca y los actores principales posicionándose, el peronismo bonaerense se prepara para una interna que definirá no solo el liderazgo del partido, sino también su estrategia electoral y su unidad de cara a desafíos políticos mayores.