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En medio de las fuertes internas que atraviesa el peronismo, con la disputa territorial por la conducción del Partido Justicialista bonaerense en el territorio bonaerense; y municipal, suma un capítulo con diferentes versiones de una ruptura clave. Con años de una relación política sólida, fuentes de la capital bonaerense señalan que el gobernador provincial, Axel Kicillof, y el intendente platense Julio Alak fracturaron dicho vínculo.

La chispa que habría encendido el conflicto sería una sugerencia de Cristina Kirchner, que impulsó a Alak como carta para conducir el PJ bonaerense ante la negativa que generaba Verónica Magario en sectores de La Cámpora. Sin embargo, lejos de agradar al gobernador, la propuesta provocó resistencia y habría tensando la relación entre ambos dirigentes.

Fuentes del peronismo platense, Alak esperaba el respaldo entusiasta de Kicillof para encabezar la conducción partidaria. En cambio, fueron dirigentes cercanos al gobernador quienes tuvieron que comunicarle al jefe comunal que Kicillof no estaba de acuerdo con su postulación, lo que marcó el principio del fin de la sintonía política entre ellos.

El trasfondo de esta disputa se da en un momento de intensas peleas internas dentro del peronismo provincial. En las últimas semanas, sectores del llamado Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio político liderado por Kicillof, llegaron a cuestionar si la pelea por el control del PJ bonaerense era la prioridad, dado que la disputa principal debería centrarse en el control de la Legislatura provincial.

Pese al conflicto, Kicillof fue oficializado recientemente como presidente del PJ bonaerense, luego de sellarse un acuerdo con distintos sectores que permitió conformar una lista única para conducir el partido provincial. La decisión fue comunicada en una resolución partidaria que busca consolidar al peronismo como alternativa política frente a las políticas del gobierno nacional.

Esa oficialización ocurre en paralelo a un proceso más amplio de posicionamiento político de Kicillof hacia nacionalizar su figura de cara a 2027, con una gira proyectada por distintas provincias para fortalecer su referencia dentro del peronismo y en el escenario nacional.

Aunque Kicillof logró asegurar la conducción formal del PJ bonaerense, la interna no se limita a ese espacio: también reaparecen tensiones con el sector ligado a Máximo Kirchner en la pelea por la conformación de autoridades en la Cámara de Senadores provincial, lo que demuestra que las disputas internas del peronismo se multiplican incluso después del acuerdo partidario sellado en febrero.

El presunto conflicto con Alak, con quien compartió gestiones previas y actos públicos, como inauguraciones de obras en La Plata, representa un capítulo particularmente llamativo de esta interna, ya que la ruptura entre ambos no sólo tiene implicancias partidarias, sino también estratégicas en la capital bonaerense, donde Alak ha sido una figura dominante durante décadas.

En el propio seno del peronismo bonaerense hay opiniones encontradas respecto al enfoque político de Kicillof. Algunos intendentes mantuvieron en reuniones previas un fuerte respaldo hacia el gobernador tras críticas externas, enfatizando la necesidad de unidad para enfrentar a la oposición y reconstruir el espacio territorial.

Las versiones del supuesto episodio con Alak visibiliza así no sólo una disputa por cargos dentro del PJ, sino también tensiones más profundas sobre la conducción política y estratégica del peronismo bonaerense en un contexto de polarización electoral, recrudecida tras las últimas elecciones y con la mirada puesta en las siguientes contiendas nacionales.