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El 2026 arrancó con aroma a victoria para Pablo Esper. El profesional, radicado desde hace más de tres décadas en Pehuajó y de larga y respetada trayectoria en el ámbito de la preparación física, culminó un semestre que quedará grabado en las vitrinas de Colegio Los Leones de Quilpué. Lo que inició como una propuesta desafiante a mitad de año se transformó en una "trilogía" de campeonatos que posicionaron al club en lo más alto del básquetbol chileno.

La labor de Esper fue integral y exhaustiva, supervisando el rendimiento de los planteles de Primera División (masculino y femenino) y la Liga de Desarrollo. Los resultados hablan por sí solos: el equipo masculino alcanzó la gloria máxima al coronarse campeón de la Liga Nacional (LNB) tras vencer a CD Valdivia. Pero el éxito no fue casualidad; previamente, el equipo ya había alzado la Copa Chile —cortando una sequía de varios años— y se había adjudicado la Conferencia Centro tras derrotar a Colo Colo.

Sin embargo, detrás de las medallas y las copas hubo un trasfondo de enorme esfuerzo personal. Esper afrontó este desafío en soledad, lejos de su familia y sus afectos en Pehuajó, para dedicarse a tiempo completo a una estructura profesional de alto rendimiento. Tras el cierre de la temporada y con la decisión tomada de regresar a casa, Esper visitó esta mañana los estudios de la 100.5 para repasar los detalles de esta experiencia inolvidable.

CHILE, EL PAÍS 

“La experiencia de Chile como país, la verdad que fue extraordinaria. Yo conocía bastante porque había estado dando clínicas desde Atacama hasta Coyhaique, que era lo más al sur que había estado, pero nunca había estado viviendo establecido tanto tiempo. Me encontré con un país ordenado y previsible desde lo económico. Además, me tocó estar en el país durante las dos elecciones (presidenciales), primera elección y ballotage”.

“Kast (presidente electo) hizo una campaña electoral asustando con la inseguridad, pero yo no tuve problemas, anduve muy seguro y hasta me bajaba del ómnibus a las tres de la mañana en la autopista y me iba caminando hasta mi casa”.

“Sí me llamó mucho la atención el tremendo olor a marihuana en todas las calles. Es algo a lo que sigo sin acostumbrarme, hay un consumo grande. De hecho, tuvimos problemas en partidos con Colo Colo. En uno de los partidos hubo que parar y abrir, porque era impresionante”.

“Eso sí me llamó la atención, pero después la vida es muy previsible. Si no te comportás como ‘porteño’, la gente es extremadamente educada. Yo vivía en Quilpué, una ciudad de 160.000 habitantes, a 20 kilómetros de Viña del Mar y de Valparaíso. Me gustó la experiencia”.

“Nosotros tenemos ventaja en cuanto a la educación y la salud pública, mientras que la gran ventaja de ellos sobre nosotros es que les rinde mucho más el dinero y pueden prever a largo plazo”.

💪 LEONES DE QUILPUÉ, EL DESAFÍO 

“Yo fui a ser preparador físico de Leones de Quilpué, en el equipo masculino que era el subcampeón de la Liga Nacional de Chile, del equipo profesional de la Liga Femenina y del conjunto de la Liga de Desarrollo. El problema era que los tres equipos tenían fixtures diferentes, todo eso estaba a mi cargo. Yo estuve 72 días sin tener un día libre. Después el club puso un suplente, pero que me reemplazaba cuando yo me iba con alguno de los equipos. Eso lo hace muy cansador y le quita calidad a tu trabajo; lo lógico es estar con un solo equipo, como sucedía con los técnicos”.

“Mi duda era si iba a tener la capacidad de poder manejar tres equipos diferentes, con tres calendarios de competencia diferentes. En eso me fui contento. Para mí hay una medalla que nosotros siempre decíamos con el kinesiólogo que vale más que las copas, que la llamábamos ‘medalla de la salud’. Nosotros con el equipo profesional jugamos 35 partidos en 100 días, con viajes incluidos, y en ese ínterin no tuvimos ningún lesionado ligamentoso, tendinoso ni muscular, que son las que uno puede manejar”.

“Para mí eso era lo más importante. Después, si la metían o no, o ganaban o no, dependía en gran parte del técnico. Yo tenía que darles la herramienta para que los jugadores estuvieran sanos, fuertes, potentes y resistentes. En ninguno de los tres equipos tuvimos lesionados”.

“El club nunca había ganado dos copas en un mismo año. La Copa Chile no la ganaba desde 2009 y la Liga Nacional la había ganado en 2024; esta fue la segunda estrella. Para mí fue extraordinario lograr dos copas nacionales, un podio nacional en la Supercopa y no tener un solo lesionado”.

“Otra cosa a la que le doy valor es que estuve poco tiempo y me fui despedido con una cancha llena, con las jugadoras regalándome una camiseta del club con el número que yo jugaba históricamente, algo que se tomaron el trabajo de averiguarlo. A mi edad le doy más valor a esas cosas que a las copas. Eso se completó cuando fui al primer partido contra Defensores y las chicas de Deportivo me recibieron con una bandera que decía ‘Bienvenido Profe, lo extrañamos’”.

🏠 EL REGRESO 

“Tenía contrato hasta 2027, pero había una cláusula por la cual me podía ir en diciembre. Hay temas familiares y en parte extrañaba. Extrañaba la vida social, porque la parte no escrita de esto es la cantidad de horas de soledad que tenés. Además, después de ganar todo, yo decía: ¿qué me queda? No tenía muchos más desafíos”.

“Cuando le dije al club que me iba, me ofrecieron duplicar el sueldo, pero no era un tema de plata. Había otras cosas que allá no tenía: ver a mi nieta en Pehuajó, tomar café con amigos, salir a andar en bicicleta y reunirme con mis amigos de Pergamino, con los que este año cumplimos 50 años de la selección de minibásquet que jugamos un provincial en Mar del Plata en 1976. No hay plata que pague los afectos y por eso decidí volverme”.

🏋️ ORGULLO: EL MÉTODO DE ENTRENAMIENTO 

“Yo utilicé el método de entrenamiento diseñado por Federico (Federico Esper, su hijo). Este método, que él creó, patentó y usó de tesis en la universidad, está probado con gente. Me llevé un montón de consignas que él me dio y creo que eso en gran parte es el motivo por el cual no tuvimos lesionados. Nosotros, en plena competencia, con dos partidos por semana, hacíamos pesas cuatro días. Hasta hacíamos pesas el mismo día del partido por la mañana cuando jugábamos como local. La base del rendimiento internacional es la fuerza, entonces hay que hacer pesas”.

LA NOTA COMPLETA EN EL SIGUIENTE AUDIO…