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La seccional de ATE en Ensenada rechazó el aumento del 4,5% que el gremio había acordado con el gobierno bonaerense, luego de una masiva movilización de trabajadores del Astillero Río Santiago que llegó a la Gobernación. La protesta obligó a abrir un nuevo diálogo y fijar una reunión para el 9 de febrero, mientras se mantiene la tensión interna en el gremio.

Los empleados del Astillero no dependen del Estatuto del Personal de la Provincia, sino que tienen convenios propios de la empresa estatal ARS S.A. Por eso, sus reclamos salariales y condiciones laborales se negocian de manera diferenciada, aunque la repercusión de sus medidas repercute en toda la dirigencia de ATE, generando presiones desde adentro de la organización provincial.

La decisión de rechazar la propuesta salarial se tomó en una asamblea general del Astillero, donde los trabajadores cuestionaron directamente a la conducción provincial, que había avalado el incremento. Desde allí partieron en columna hacia la Casa de Gobierno, con carteles y cánticos, dejando claro que no aceptaban un acuerdo considerado insuficiente y reclamaban discutir otras problemáticas de la empresa.

En la Gobernación, la comitiva fue recibida por autoridades provinciales y se acordó conformar una mesa técnica que abordará ingresos por bajas vegetativas, recategorizaciones y otros ítems salariales. La reunión formal quedó fijada para el 9 de febrero, mientras los trabajadores dejan en claro que, si no hay avances, volverán a movilizarse para exigir soluciones concretas.

José “Pancho” Benegas, secretario general de ATE Ensenada, encabezó la negociación y trasladó el pliego de demandas. Según explicó, las autoridades provinciales se comprometieron a agilizar respuestas y a gestionar un encuentro con el gobernador Axel Kicillof, en un intento de calmar la presión de los trabajadores, que hasta ahora se mostraron firmes y organizados en la calle.

El Astillero atraviesa además un proceso de reconfiguración institucional tras la renuncia de Pedro Wasiejko al Ente de Administración. En este contexto, las disputas gremiales y políticas se mezclan con los debates sobre el futuro de la empresa, transformando a Ensenada en el principal foco de rechazo al acuerdo paritario provincial, junto con los planteos formales de la FEB, que hasta ahora no habían derivado en medidas de fuerza.